Al otro día, Olivia se despertaba porque escuchaba que
abajo sonaba el piano, la cosa era, que no era melodía hecha, no… Sonaba en ese
instante, y era en ese momento. Su madre, tocaba una melodía angustiada, triste
y vacía…)
V: Si tu no vuelves, no habrá esperanza, no habrá nada…♪
Caminaré sin ti, con mi tristeza bebiendo lluvia, Que era tan serena cuando me querías,
había un perfume fresco que yo respiraba, era tan bonita, era así de grande y
no tenía Fin… No tenía fin…
Y cada noche vendrá una estrella, a hacerme compañía…♫
Que te cuente como estoy, que sepas lo que hay…♪
Dime amor, amor, amor, estoy aquí, ¿No ves? Si no
vuelves no habrá vida, no sé lo que haré…♪♫
(El piano sonaba y Olivia
observaba como las lágrimas de su madre caían por su rostro, al igual que a
ella. Victoria continuaba cantando bastante triste. Cuando el sonido del timbre
de la casa la calló)
V: Marcos… (Dijo en tono
entristecido al abrir la puerta)
M: Victoria… (Dijo notando
su angustia) No recordaba que cantaras tan hermoso…
V: No recordás nada Marcos…
(Dijo aún más triste) ¿A que viniste?
M: Me tratas de vos…
V: Estoy cansada de pensar
como era llamarte de usted, me equivoco, no puedo evitarlo, ya era costumbre,
la confianza suficiente existió siempre, eras mi esposo.
M: ¡Soy tu esposo! Que yo
sepa, no firmamos ningún divorcio.
V: ¿A eso venís? ¿A pedirme
el divorcio? (Preguntó dolida y bastante devastada)
M: No… Solo vine a ver a
Oli, a verte. Y… a escucharte cantar parece…
V: ¿Que escuchaste?
M: ¿Podemos hablar?
V: Si… Si podemos. Pasá.
M: ¿Enserio?
V: Si, porque te sorprende?
M: No, no por nada…Gracias.
(Victoria se hacía a un lado
para que el pasara.)
V: Es temprano, ¿Queres
tomar algo? (Decía con el tono es su voz cansada y angustiada)
M: ¿Mates?
V: Bueno…
(Mientras cuidaba de que el
agua no se hierva, preparaba el mate con la yerba preguntando)
V: ¿Dulce o Amargo?
M: Sabés que Amargo…
V: No, no lo sé. Ya no te
reconozco.
M: Soy el mismo, nada más
que si me engañaste antes, o nos peleamos feo. No lo recuerdo.
V: Jamás nos peleamos fuerte
vos y yo. Y no, jamás podría engañarte. Aunque debo admitirte que últimamente
intenté olvidarte, pero no pude.
M: Con Lorenzo ¿No?
V: Si…
M: Lo entiendo.
V: No, ese es el tema. ¡No
entendes nada!
M: ¿De que hablás?
V: Nada, nada Marcos nada…
Decime ¿que queres hablar?
M: De esto, de nosotros…
V: ¿Nosotros? ¿Todavía hay algo entre nosotros? Yo no
lo sabía…
M: No jodas Victoria, estamos casados.
V: No es fácil…
M: Si, lo sé. Y yo… (Se calla)
V: ¿Vos que?
M: Nada, no pasa nada, que no…
V: ¡No entiendo que queres Marcos! De un día para el
otro no me recordás más, ni a mí, ni a nuestra hija, ni a nuestro amor, (Le
enumeraba) Haber ¿que queres que haga yo?
M: Que lo intentes, que me dejes intentarlo.
V: Ya te dejé la oportunidad. ¡Y me rechazaste! (Dijo
enojada)
M: ¡No te recordaba Victoria! Entendeme vos a mí. De un
día para el otro me levanto y tengo una hija de 16 años, una esposa embarazada
y una vida de esposo. ¿Qué carajo querías que haga?
V: Que lo intentes… (Dijo ya con lágrimas en los ojos)
Que me dejes que te ayude. Y no quisiste.
(Olivia observaba todo con varias lágrima que caían, le
dolía mucho verlos separados y discutiendo.)
M: No sabía… No tenía idea de que hacer. No… no
entendía nada, yo…
V: Basta, basta Marcos por favor…
M: Dejame explicarte.
V: (Enojada) ¡NO! ¡NO QUIERO QUE ME EXPLIQUES MAS NADA!
¡QUIERO QUE TE VALLAS Y ME DEJES EN PAZ! ESO QUIERO…
M: SOS FRÍA CONMIGO…
V: ¡ASÍ COMO VOS LO FUISTE CONMIGO! NO TE IMPORTÓ NI
NUESTRA HIJA, NI QUE TE AMO, NI NADA!
M: ¿NO ENTENDÉS QUE NO LO RECUERDO MUJER?
V: ¿Y? NO LO INTENTASTE. ¡SOS UN COBARDE!
M: Perdoname…
(Arrepentido, la veía llorar y tenía ganas de que ella
olvidara de todo y alejarla del dolor que sentían por dentro. Era algo tan
fuerte lo que los unía que no sabía como repararlo para poder estar con ella y
consolarla al fin.)
V: Te amo, con toda mi alma, no entiendo como no
sientas lo mismo. Tanto que luchamos, tanto que…
M: Yo sé, lo sé… No te merezco. No merezco que me ames
tanto.
V: Es imposible reemplazarte, reemplazar nuestro amor.
Marcos, vos… Vos cambiaste mi mundo yo no…
M: Perdoname Victoria…
V: ¡Todo lo di! Te di todo. Mi vida, mi hija, mi
corazón, mi amor… Me seguiste rechazando. Me duele…
M: No…
V: (Interrumpe) Quizás me equivoqué, al presionarte, no
lo sé…
M: NO, no, no es así…
V: Ya esta Marcos… Supongo que es obra del destino.
(El silencio los arrebató, tras tanto que se dijeron,
no quedó más que callar… Los minutos pasaron y Victoria terminó.)
V: Es mejor que te vayas. Necesito estar sola. Necesito
tragar esto, necesito…
M: Oka.
V: Si…
M: Bueno.
(Se levantó de la mesa y se acercó a la puerta. La miró
a los ojos y ella bajó la vista.
Cuando al fin se decidió por pasar la puerta, se frenó.
Sus sentimientos estaban en contra, no podía irse, no sin darle a entender que
sentía lo mismo.
Victoria notó que había vuelto mientras sentía su corazón latiendo fuerte Marcos asomó su mano y la arrebató.
Ambos sin dudarlos se
acercaron uno al otro para fundirse en un beso entre lágrimas.
Los besos, los besos que los unían, estaban intactos,
como despertando de un profundo sueño o descongelándose del freezer.
Victoria acunó sus mejillas con ambas manos, cuando
Marcos presionó su nuca dando paso a rozar ambas lenguas y darse un profundo
beso en desahogo de tanta agonía. Tanto tiempo sin verse, tanto tiempo sin
sentirse mutuamente.
V: Te amo, te amo tanto que aunque muriera y volviera a
nacer te volvería a elegir una y otra vez…
M: Yo…
V: No recordás, lo sé… Soy una mujer muy masoquista…
M: No, no sos masoquista, yo soy un bruto… (Pico) Pero
vos, vos sos increíble y en este momento no se me da la gana detenerme…
(Marcos no pudo contenerse a volverla a arrebatarle de sus besos.
Ya luego de tanta espera el fuego se hizo sentir y poseido por sus sentimientos la tomó de sus caderas la montó en sus caderas con las
piernas amarradas y la elevó al desayunador)
CONTINUARÁ......








