martes, 14 de enero de 2014

Cap. 119° (Intentando de Olvidar)

Victoria ya llegaba a la casa de Lorenzo junto a él mientras la conversación se armaba.
V: ¿Pero como que no sabés cocinar?
L: Victoria, sabés que tengo gente que haga eso por mí.
V: ¿Pero como es? ¿No te gusta?  ¿Por eso?
L: No, no tengo nada en contra de la cocina, pero no me veo picando cebolla me entendés?
V: Ah mira vos. Bueno, si ponés un poquito de predisposición podrías llegar a hacerlo…
L: No… No Vicky dale…
V: Vos dale, si no es ninguna ciencia, llevas la Gerencia Comercial de una empresa no podés cortar una mínima cebolla? (Lorenzo ponía carita de “simplemente no quiero hacerlo” y haciéndole pucheros le decía) Dale… ¿Por mi? ¿No?
L: ¿Por que sos así? Sabés que por vos haría cualquier cosa.
(Se acercó a ella y mientras le sonreía, afirmó sus manos sobre ambas mejillas y no esperó a atrapar su boca con la suya. Entre besos, Lorenzo tomaba una pierna de Victoria y la rodeaba sobre su cintura cuando le murmuraba)
L: Relajate, que si es posible vas a olvidar todo… (Victoria se sonrió algo asombrada y notándolo le dijo) ¿Que pasa? ¿Sorprendí a la jefa?
V: Siempre me sorprendes Amador.
L: No, no que el apellido me vuelve loco…
(La alzó amarrando ambas de sus piernas en su cintura y la llevó a la habitación con las intensiones que conocemos. (Mierda lamento tener que hacer esto. No doy más detalle no? No mejor no lo hago más sinó van a morir de angustia.)
Por la madrugada, Victoria despertó al lado de Lorenzo mientras lo observaba dormir. Se levantó sigilosamente esperando no despertarlo y lo logró con éxito. Cuando al fin ya estaba en la sala de la casa, se asomó a la ventana mirando la noche florecer, no tenía idea de la hora, pero sabía que era una noche obscura y triste, estaba entre un error y una necesidad.
El error de haber cedido el paso a los encantos de Lorenzo e ilusionarlo con que entre ambos pueda llegar a suceder algo más; y la necesidad infinita de correr a los brazos de su querido esposo decirle cuanto lo ama y pedirle una y mil perdones por tratar de olvidarlo. Estaba desecha del solo pensarlo. 
Su cabecita apoyada en el marco del ventanal, su carita empapada, sintiendo la brisa de la primavera en su rostro, suspirando y exhalando piedad para poder arreglar esa situación. 
No podía ni quería estar con Marcos, la lastimaba al no recordarla, pero tampoco quería ilusionar a Lorenzo, el si la quería y no tenía el egoísmo suficiente para lastimarlo.
Finalmente, Victoria decidió irse siendo las tres y media de la madrugada. Vistió la ropa que traía al llegar y posando un pequeño, pero suave y cálido beso sobre la frente de Lorenzo le susurró.
V: Perdoname… (Lorenzo la sintió, pero no abrió los ojos, eso dio lugar a que ella siga hablando) Yo sé que me amás, pero yo a vos no, no mereces que una mujer esté con vos sin amarte tanto como lo haces vos. Siempre voy a estar para vos, sos la persona más hermosa que conocí en mi vida. Te quiero tanto bonito, ojalá me perdones. (Tomó entre lágrimas su rostro, y sin percatarse de que él estaba escuchándola le dio un pequeño beso sobre los labios) Perdoname…
(Se levantó y agarrando su cartera se dirigía a la puerta cuando escuchó decirle)
L: ¿Ya te vas?
V: Si…
L: Cuidate, y lamento no poder haberte ayudado.
V: ¿Estas enojado?
L: Estoy tan enojado que tengo ganas de echarte, no aprendes más, pero la verdad es que con tus palabras y con tu último pequeño beso me bajaste de la furia, andate tranquila, no voy a abandonarte.
V: Ni te imaginas cuanto lo lamento. (Decía entre lágrimas angustiadas)
L: No, pero quedate tranquila, anda y fijate que es de Olivia, tenés que cuidarla.
V: Si… (Percatándose) ¿Por qué lo decís?
L: Nada, es solo que la vi más delgada que de lo normal. Es todo.
V: ¿Estás seguro? (Dijo ya preocupada)
L: La conozco desde tu panza Victoria.
V: Me voy con ella.
L: Suerte.
V: Chau.
L: Chau.
(Cerrando la puerta del departamento, se fue de la casa de él.
Al llegar a su casa..............)

CONTINUARÁ...


CONTINUARÁ...

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