O: Papi… (Dijo acariciando su mejilla) ¿Recordaste
todo?
M: Si… Y no…
V: ¿Si y no? O.o
M: Que soy el padre y que no recordé una mierda…¬¬
V: Marcos ¡Tch!
M: Es verdad… (Se sonreía mientras le daba un beso y
Olivia los miraba con ambos ojos extendidos sin poder creerlo) Respirá Olivia…
V: ¿Estás bien mi amor?
Preguntó Victoria mientras se sonreían y la miraban
verlos sin pestañear como sin entender. Victoria la miró y acariciando su
rostro volvió a preguntar…
V: ¿Qué te pasa Oliv?
Olivia los miró fijamente mientras se le escapaba una
lágrima. Secó tal lágrima reaccionando, con furia, con el dorso de su remera
manga larga. Ambos padres la miraron sin entender, pero ella separó ambos
desesperada mientras caminaba hacia a el baño. Volvió a tener una arcada y dos
vasos de agua se le fueron.
Victoria tapó su boca al verla devolviendo y solo
reaccionó a ayudarla. Se asomó a su hija y ató su pelo con una hebilla. Luego
de ver que solo tenía arcadas y nada por largar, la tomó en un abrazo para
preguntar.
V: ¿Qué comiste amor? (Sin tener la más mínima idea)
O: Bulimia se llama…
V: ¿Qué?
O: Lo que… lo que tengo… Se llama bulimia. Todo lo que
como no llega al organismo, porque lo expulso.
M: ¡¿Qué?! O.O
O: Eso… Que mientras cos te la pasabas de hombre sin
rumbo como un maldito adolescente, yo me escondo detrás de esta puta bulímica.
Marcos no reaccionó a eso, pero Victoria sí.
V: ¿Cómo…? (No llegó a responder que terminó de
acotarle Olivia)
O: No digas nada… No podés decir nada, mientras que te
hacía la sufrida con el salame de tu (Burlando) “Gerente Comercial”, Yo estaba
acá, esperando por vos, y por vos… (Dijo señalando a Marcos con su cabeza) No
les hecho la culpa, no la tienen, pero…
V: Si que la tengo, no debería haberte dejado llegar a
estas instancias…
M: Estas tan delgada…
O: No es ese el punto. (Lo retó)
V: ¿CUÁL ES ENTONCES CARAJO? (Dijo parándose de la cama
muy enojada) YO HABRÉ ESTADO MAL SI… PERO MIERDA JAMÁS TE FALTÓ NADA, YO… DÍ MI
VIDA PORQUE JAMÁS TE FALTE NI LA MÁS MÍNIMA CAMPAÑA DE OTOÑO INVIERNO. SIEMPRE
TE TUVE COMO UNA PRINCESITA, JAMÁS PASASTE NECESIDADES… ¡NO TE ENTIENDO! ¡NO
ENTIENDO QUE ES LO QUE TE LLEVÓ A HACER TODO ESTO!
O: ¿NO SABÉS AH? ¿QUERES QUE LO ENUMERE? #TE FUISTE DOS
AÑOS CANDO TENÍA APENAS CUATRO AÑOS, VOLVISTE CUANDO TENÍA SEIS Y TUS ESTÚPIDAS
CARTAS ME LAS PASÉ SABES POR DONDE ¿NO? #TUS ESTÚPIDAS ÓRDENES PEDORRAS NUNCA
ME LAS BANQUÉ… #VOS ME ARRUINASTE PARA EL CLÁSICO, PORQUE LO DETESTO POR IR
TANTO A LAS ESTÚPIDAS PROFESORAS… #DOS AÑOS… (Dijo llorando y recordando)
M: ¿Vos dejaste dos años sola a nuestra hija, Victoria?
V: No… (Decía entre lágrimas) Era muy chica yo…
O: Siempre decís lo mismo, te perdiste dos años de mi
vida y fueron claves… Te perdiste mi primer día de clases… (Decía Olivia en
reclamo con dolor en su voz)
V: Basta. Basta por favor… No me juzgues si saber… (Le
dijo algo dolida y arrepentida) Yo te pedí perdón y me había perdonado…
*Flash
Back* (Narra
Victoria)
El primer día de la primavera, llegué a esa Mansión una
vez más, ya estaba bien especializada y lista para tomar esa empresa en mis
manos. Dos años… Largos dos años me tomé para irme a Francia, a especializarme
en Gerenta General de Empresas.
Realmente sentía un desahogo enorme saber que volvería
a ver a mi chiquita, tuve una pequeña inocente, fruto de la pasión y lujuria de
una noche, de un error. Ella tuvo que lidiar con mis responsabilidades, mucho
más que yo…
Ví que el auto estaba llegando a la Mansión Bandi, es
tan enorme y blanca, cálida, tiene ese algo familiar que amo de esa casa, que
me emociona al verla. Pero lo que más me emociona es saber que voy a volver a
verla, al fin, la extrañé tanto… Mi pequeña Olivia, seis años tiene mi nena.
Ingresé a la casa con una caja enorme color rosa pastel
para ella, ya que faltaba poco para su cumpleaños. No podía llegar con las
manos vacías después de tanto tiempo. Con una gran sonrisa, mi sonrisa esa que
ella no heredó de mí, sinó del mujeriego de su padre. Aún lo recuerdo, eso aún
me pone la piel de gallina. Trato de mover mi cabeza y expulsar esos
pensamientos de mí. Solo quedate como estas, es hija de un Inglés, nadie que
conociste antes de venir acá hace siete años ¿Si? ¡Ya olvídalo Victoria!
La casa estaba vacía, pero de pronto escucho unos paso
acelerados, eran pequeños pasos de un zapato, un pequeño zapato. Mi sonrisa no
se hizo esperar. Pude escuchar como llamaba desde lejos, pero cada vez más
cerca *¡EMILIO! ¡EMILIO VENÍ NO TE
ESCONDAS!* Gritaba una aguda y dulce voz de niña. Era ella, era mi niña.
Cuando los gritos cedieron, la niña se asomó por mis
ojos y la ví. Llevaba un hermoso vestido rosa, rosa pastel, como la caja que le
traje. Los zapatitos brillaban, era una hermosa niña, con largo cabello obscuro
y rebelde como el de su padre, sus ojos y naricita eran idénticos a los míos.
Me miró y me mostró su sonrisa, era enorme como la de
su padre, esa no era mi sonrisa, cada vez tenía más parecido a ese hombre. Pero
sus ojos no eran de mi mismo color, eran obscuros y penetrantes como los de su
padre. Se parece tanto a él. ¡Por dios! ¿Que haré con este maldito secreto toda
mi vida?
Moví mi cabeza una vez más, mientras ella se alejaba
por donde vino, yo no pude moverme ya que estaba zambullida en mis
pensamientos. Cuando ella volvió de la mano de él, de Emilio.
Em: Ya te dije amor, tenés que buscar mejor Oli…
(Cayó su boca al verme parada frente a él. La niña
presionó su mano y le dijo con esa misma voz que antes había escuchado)
O: Te dije Emilio… (Dijo la niña recordándole)
Em: Victoria… (Susurró Él mientras yo dejaba la caja a
un lado y me amarraba a su abrazo) Estas, de vuelta…
V: Si… Hola.
Em: Hola Corazón… (Me amarró fuerte mientras me susurró
cerca del oído) Mi chiquita…
V: Volví… Estoy en casa…
Em: Estas en casa.
(Abrí mis ojos humedecidos y vi a mi niña. Ella nos
miraba sin entender. Pero no se hizo esperar y preguntó)
O: Emi… ¿Quién es ella?
(Mi rostro se transformó, y me separé de Emilio al ver
que él tambien se tensó al escucharla)
Em: Am, Oli… Ella es… es tu madre.
V: ¿Acaso ya no me recordás mi niña? (Dije extendiendo
mis brazos, con cierto grado de dolor por dentro, si ella no me recordaba era
mi culpa, solo mía, tendría que habérmela llevado. Fui una estúpida cobarde. Me
odio de solo pensarlo. La niña se asomó a Emilio y se aferró a su cintura para
decir con esa hermosa voz)
O: Mi mami tenía el pelito negro, ella no es mi mami…
(¡Dios el cabello! Me había olvidado. Teñí mi cabello y
ahora es un rubio platinado. Decidí conservarlo así. Al menos me recuerda)
Em: Em… Ella…
V: Mi amor, soy yo… Si soy yo… (Dije acercándome a
ella, pero se escondió tras Emilio) Olivia…
O: Mi mami es otra, no me dejan hablar con eXtraños…
(Sonó preocupada mientras decía con dificultad la última palabra)
V: Pero…
Em: Victoria… Dejame ¿sí?
Dijo viéndome a los ojos. Le asentí con respeto, él
cuidó muy bien de ella durante estos dos años, no puedo negarme. Me alejé por
el pasillo hasta mi escritorio. Me duele que no me reconozca, doy cada segundo
por ella, todo esto es por ella, por ella y el futuro que sueño que tenga, y
para eso necesito tomar el mando del negocio familiar.
~~~
Cuando llegué al living tras diez minutos de espera, ella
se asomó a mí con un cuadrito en rosado y una de mis fotos con el cabello
castaño y me miró mientras me agachaba a su estatura. Le sonreí y ella asomó su
mano a una de mis mejillas, yo puse mi mano encima de la suya y le susurré.
V: Hola princesa, volvió mamá…
O: Hola mamita…
(Dijo al fin mi pequeña al instante en el que sentía
como mi corazón volvía a bombear. Tenía miedo de que volviera a rechazarme. La
tomé en mis brazos y me paré con ella en mis brazos)
V: Hola bebe, mami te extraño mucho, mucho…
O: ¿Enserio mami? (Dijo ella, tan dulce e inocente)
V: Siempre, cada día que estuve lejos tuyo mami pensó
en vos.
O: Yo tambien pensé en vos mami.
~~~
Era madrugada, y una inmensa lluvia comenzó a caer,
sonaban truenos, y no pude evitar levantarme. Me senté en la cama y me puse una
bata. Recordando algo que jamás se me olvidaba, que Olivia detestaba las
tormentas.
Llegué a la puerta de su habitación, pero al llegar
ella no estaba. Mi boca se secó y de repente me veía corriendo las escaleras
desesperada por saber en dónde estaba. Llegué a la cocina y no la ví, asique
luego de recorrer varios lugares llegué a la habitación de Emilio, y ahí se
escuchaba un pequeño sollozo.
Me acerqué a la puerta, y la vi aferrada en sus brazos
mientras el acariciaba su largo cabello. Mi garganta se armó en un nudo,
mientras las lágrimas no se hicieron esperar. –Ella aún no se acostumbra a vos, Victoria. La abandonaste ¡Sos pésima
madre, Entendé!– Me regañé mi misma.
No pude esperar e ingresé en la habitación para tomarla
de los brazos de Emilio, pero ella no quiso separarse de él.
V: Vení conmigo hija, vení que mami te cuida…
O: Si mami… Teno miedo mami…
(Dijo llorando mi pequeña niña. Con ella amarrada en mí
subí a la habitación. Al llegar, la acomodé entre mis brazos y allí le dije)
V: No tenés porque tener miedo princesa, mamá está con
vos…
O: No te vayas mami, no me dejes mami… (Me suplicaba
llorando)
V: Nunca más mi amor. (Besé su frente mientras
acariciaba su cabello) Nunca más me voy a ir, jamás voy a volver dejarte sola… (Lloraba de angustia, me dolía
verla así) Perdoname mi amor, perdona a mamá…
O: Yo te perdono mami, yo si te perdono…
(Me dijo ella mientras terminaba de dormirse en mis
brazos, mi angelito)
*Fin
Flash Back*
O: Tenía seis años… ¿Cómo no iba a perdonarte? Te
extrañé tanto, te esperé tanto… Pregunté tanto que a al final me cansé de
preguntar por vos…
CONTINUARÁ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario