M: Victoria…
V: Marcos…
(Marcos notó tal tristeza en la mirada de Victoria, y
no hizo más que acercarse a ella y abrazarla. Ella se apoyó en su hombro y no
hizo más que llorar. Tanto dolor no le cabía en el cuerpo, estaba tan mal)
V: Lo perdí…
M: Tranquila, no lo perdiste, esta acá.
(Presiona en su corazón con la palma de la mano, y la
mira viendo como la respiración de ambos se dificulta. Victoria y su llanto no
cesan y Marcos no hace más que sentirse mal y vacío. La abraza con fuerza
mientras veían que amanecía para ellos.
Victoria dejó el llanto a medida que el sol iba
saliendo por el ocaso. Marcos observa la situación a su lado, cuando ella deja
escuchar con su voz)
V: ¿Nada sentís al verme, al sentirme? ¿No?
M: Siento un vacío, al verte siento miles de cosas,
pero el mundo se me cae abajo cuando me acuerdo que mi cabeza no te reconoce…
V: Pero yo puedo ayudarte a recordarme, a recordarnos…
¿No me dejas?
(Su mirada eleva al verlo a los ojos, y Marcos la
observa a los suyos y sus respiraciones la sentían ambos cerca de la boca,
Victoria asomó sus labios a los de Marcos. Las lágrimas de ella no faltaron,
pero frenó la situación al ver que
Marcos no le respondía)
V: No, no creo que sea justo para vos, y para tus
sentimientos, está bien si vos no queres sentir nada por mí, acabo de perder un
hijo…
M: Por eso mismo, yo no quiero que estés mal, tengo que
cuidarte…
(Tocando la puerta, ingresa)
Lr: Victoria…
V: Lorenzo!
(Un sonrisa se asoma en su rostro (*Recordemos que Lorenzo era un simple Gerente Comercial, nada de
maldad hasta dentro de poco*) él, la mira con otra sonrisa y mientras
Marcos observa su abrazo en silencio y con seriedad)
Lr: Lo siento tanto Vicky… ¿Como estas?
V: Bien, me siento mejor, gracias por venir…
Lr: No hay problema, necesitaba saber de vos, me llamo
Olivia… ¡Guerrero!
M: Que tal… (Lo saluda con la mirada)
V: ¿Mi hija?
Lr: Llamé mil veces a tu casa, nadie atendió, la llamé
y ella cortó varias veces, rato después me llamó y me contó, nos llevamos bien
después de todo…
V: Veo, estoy bien no te preocupes vos… (Una leve
sonrisa dejó salir bajo sus brazos, quienes la rodeaban con calidez)
Lr: Siempre para vos, sabes que en mi podes confiar y
conmigo podes contar Vicky…
V: Lo sé, gracias, mi incondicional Gerente Comercial…
Lr: No hablemos de trabajo, siempre me haces lo mismo
vos!
V: Ya vas a retarme?
Lr: Sos incurable señorita Fernández…
M: Me voy así pueden charlar tranquilos… (Dijo con
seriedad ¿Celos?)
V: Gracias Marcos…
M: Se… (Sale hacia afuera y Victoria desaparece en su
sonrisa al escuchar de Lorenzo)
Lr: ¿Que pasa, aún no te recuerda?
V: No… Sabés lo que me duele esto no te imaginás…
(Se desarma una vez más en llanto y Lorenzo la abraza
con mucha suavidad)
Lr: Lo que daría por sacarte todo ese dolor hermosa…
V: Imposible, eso es imposible…
Lr: Dejame cuidarte Victoria, él no te merece…
V: No hablemos del tema, necesito recuperarme y cuidar
a mi hija, tengo que estar bien por Oli, por mí, por la empresa…
Lr: Tu oficina te espera, hace rato preguntan por tu
salud, y yo no sé nada de vos hace más de cuatro días…
V: Perdoname, iba a llamarte, es que me olvide con todo
esto de que Marcos…
Lr: Tranquila, la próxima te llamo yo, no te pongas
mal…
V: Ayudame con todo esto, no puedo más, me siento sola…
(Lorenzo esconde a Victoria bajo sus brazos, aún
enamoradísimo de ella, y con miles de ganas de hacerlo olvidar a Marcos, pero
se contiene sabiendo que todo era muy reciente, aunque en sus planes estaba
reconquistarla.
Los familiares y el entorno, tanto conocido, como el
público en general se enteraron de la pérdida de Victoria Fernández, la chocolatinera
más importante del país, con mucha pena y lamento.
*Dos
Meses Después*
CONTINUARÁ...
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