domingo, 27 de octubre de 2013

Capitulo 98°

El llanto me angustió un poquito y decidí recostarme a descansar un momento. En ese instante me ví dentro de la cocina preparando la comida, cuando siento varias pataditas, mi bebé estaba dentro de mí mostrándose ahí, conmigo, como siempre)
V: Mi amor, hay chiquito… Como estas con las pataditas hoy! Lo que daría porque papi estuviese acá para sentirte…
(En ese preciso instante mientras mis manos rodeaban mi pancita y mi angustia se hacía presente, sentí como dos manos se rodaban junto a las mías, una sonrisa de mi se desprendió al escuchar)
M: Acá esta papi para sentir patear a su hijo… (Dijo de lo más fresco como siempre lo era)
V: Mi amor, volviste Marcos…
M: Nunca me fui y no pienso hacerlo mi vida… No voy a dejarlos pero ni mamado!
(Mi pequeño se comenzó a mover y Marcos se sonrió para decirme)
M: Lo siento Victoria, Lo siento!
V: Sentís, Sentís?
M: Si, es hermoso… (Dijo con sus ojitos llenitos de emoción y su sonrisa que le llegaba hasta sus ojitos cristalizados) Son hermosos, los dos…
V: Te extrañé amor…

M: Yo tambien te extraño, mucho…
(Mientras me asomaba a él me tomaba con un beso y me rendía en la dulzura de su boca, aquella a la que hace meses vengo extrañando. Sus besos, caricias, palabras, lo extrañaba demasiado. Mi cabeza se desprendió de ese sueño cuando mi teléfono comenzó a sonar. Abrí mis ojos y atendí)
V: Hola (…) Si (…) Como? (…) Enserio me habla? (…) YA SALGO PARA ALLÁ! 
(Colgando, Marcos había dado una señal de vida, había movido los dedos de las manos y había dicho una sola y simple palabra, “Ángel”.
Me levanté rápidamente y salí hacia la clínica y en unos minutos llegué muy entusiasmada. El médico no me hizo esperar e ingresamos juntos)

CONTINUARÁ...

No hay comentarios:

Publicar un comentario