El llanto me angustió un
poquito y decidí recostarme a descansar un momento. En ese instante me ví
dentro de la cocina preparando la comida, cuando siento varias pataditas, mi
bebé estaba dentro de mí mostrándose ahí, conmigo, como siempre)
V: Mi amor, hay chiquito…
Como estas con las pataditas hoy! Lo que daría porque papi estuviese acá para
sentirte…
(En ese preciso instante
mientras mis manos rodeaban mi pancita y mi angustia se hacía presente, sentí
como dos manos se rodaban junto a las mías, una sonrisa de mi se desprendió al
escuchar)
M: Acá esta papi para sentir
patear a su hijo… (Dijo de lo más fresco como siempre lo era)
V: Mi amor, volviste Marcos…
M: Nunca me fui y no pienso
hacerlo mi vida… No voy a dejarlos pero ni mamado!
(Mi pequeño se comenzó a
mover y Marcos se sonrió para decirme)
M: Lo siento Victoria, Lo
siento!
V: Sentís, Sentís?
M: Si, es hermoso… (Dijo con
sus ojitos llenitos de emoción y su sonrisa que le llegaba hasta sus ojitos
cristalizados) Son hermosos, los dos…
V: Te extrañé amor…
M: Yo tambien te extraño,
mucho…
(Mientras me asomaba a él me
tomaba con un beso y me rendía en la dulzura de su boca, aquella a la que hace
meses vengo extrañando. Sus besos, caricias, palabras, lo extrañaba demasiado.
Mi cabeza se desprendió de ese sueño cuando mi teléfono comenzó a sonar. Abrí
mis ojos y atendí)
V: Hola (…) Si (…) Como? (…)
Enserio me habla? (…) YA SALGO PARA ALLÁ!
(Colgando, Marcos había dado
una señal de vida, había movido los dedos de las manos y había dicho una sola y
simple palabra, “Ángel”.
Me levanté rápidamente y
salí hacia la clínica y en unos minutos llegué muy entusiasmada. El médico no
me hizo esperar e ingresamos juntos)
CONTINUARÁ...

No hay comentarios:
Publicar un comentario