O:
MAMAAAAAA!
(Tomando mi cabeza alcancé a
ver como tomaba mi teléfono y su rostro se empapaba al igual que el mío.
Segundos después mis ojos se cerraron y no sentí más nada. La peor noticia que
me podían haber dado, me moría de la angustia.
Al despertar, sentí un aroma
muy particular y sentí como estaba en esa habitación blanca, una vez más, me
había despertado en la clínica. A mi lado estaba mi niña con su mano en la mía
y dormida en mi regazo y su novio a su lado. Ella llevaba su vestido hermosa
como siempre mi princesa, mientras que el a su lado me vio despertar y yo lo frené
para que no la despertara)
V: Shhh…
F: Si…
(Felipe me miró con la
mirada perdida y por los ojos de Olivia pude notar que todo lo que había
sucedido anteriormente y de lo que recordaba, había sido cierto. En segundos mi
rostro se volvió a mojar y vi como Felipe me acariciaba la mano mientras me
decía en vos bajita un alentador “Fuerza” mientras yo le agradecía, aunque en
realidad no sabía cómo se me había caído el cielo en dos segundos.
Luego de mi despertar, sentí
como mi hija se iba levantando de su sueño y vi como me miraba con los ojitos
hinchados y angustiados, su felicidad había durado apenas unos seis meses y la
tristeza la estaba matando, al igual que a mí)
V: No llores…
O: Mami lo perdimos!
V: No, todavía no! Papá es
fuerte y jamás nos va a volver a abandonar, el nos lo prometió no lo recordás?
O: Mami tengo miedo mami…
(Dijo con sus lágrimas hecha mares al igual que las mías)
V: No… No tengas miedo mi
amor, tengamos fé en que el va salir a adelante! (Le dije con la esperanza que
me caracterizaba, mi esperanza iba más allá de cualquier cosa que se haga
imposible. Nuestro Amor no era algo que se tomaba a la ligera, nosotros
teníamos un destino, lo tenemos aún y es terminar juntos hasta los setenta
mínimo, no puede dejarme ahora, ahora no…
Olivia estaba
desesperanzada, en cambio yo todo lo contrario, yo tenía fé en nuestro amor y
sé que ese accidente no nos va a robar lo que nos merecemos vivir juntos.
Me levanté para verlo, ya
que me habían llevado a la misma clínica. Mi vestido estaba intacto y sin uso,
blanco brillante que combinaba con la alegría. Pero mi corazón no combinaba,
estaba triste y se me reflejaba en el rostro.
Llegué a la habitación 39 y
allí estaba, con un respirador y un aparato que le daba la vida, yo se que él
va a salir de esto, no podía morir, era mi príncipe azul y el personaje
principal de mi historia, nuestra historia, sin él mi corazón se pararía y ya
nada volvería a ser lo mismo.
Me acerqué a él y sentí como
su piel estaba fría y pálida, sus ojitos estaban cerrados y yo con el miedo de
jamás volver a ver su sonrisa. Me asomé a él y tomé su mano)
CONTINUARÁ...
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